domingo, agosto 20, 2006

En la orilla XI

97

El pajarito siete mil veces citado no tiene alas. ¿Dice nunca más? ¿Pesa como adjetivo de óleo? ¿Es suficiente poesía si cae? ¿Ya no es pájaro, ni nada? ¿Sólo es la palabra pájaro? ¿Es?


98

Mi ignorancia es una enorme biblioteca llena de pájaros.


99

Quemo el dibujo de tu cuerpo rojo tendido en penumbras. Ahora tu cuerpo tiene la forma del incienso.


100

Y si digo mañana digo demasiado; o este viento. He aquí la sombra sin cuerpo, el hueco por donde caen mis palabras. Echo arena a fantasmas usureros que me calculan el costado. Precio de estar vivo.


101

Un fuego a tientas sube desde antes. Es muy animal esa voz con preguntitas de cebolla. Miro en mí, nada ha cambiado. Atravieso los vaivenes de las telas de la pena, las espumas del marasmo. ¿Quién?, dice la voz, muy animal en su dulce desgarro. ¿Quién?, pregunta como niño, trabajándome el pecho con cincel de la esperanza.


102

De espaldas a los presagios, al horóscopo chino, a las monedas que caen de canto, al pronóstico del tiempo, a los pálpitos, a los tréboles de cuatro hojas, a los gatos negros y también a los dolores de espalda.


103

En la confesión soy un niño turbio. Nada menos inocente que la confesión de un hombre siendo un niño turbio. Camino entre la malograda flor que digo y la improbable semilla que callo.


104

Contra sueño roto no se puede. Inútil juntar los pedazos, los adverbios de tiempo, los rostros lentos. No se pueden unir con acetato los cuadritos del sueño. En un sueño reparado cuajarían los silencios, los velos, la sorpresa se transformaría en cita remanida, el azar sería un pájaro de plástico, todas las imágenes prescribirían, las palabras se impostarían coherentes, los rostros, los ojos, los besos...


105

Incienso de papelitos quemados en la orilla. Ofrenda para musas, humo de mi voz. Vos, ese verbo, lo que mitiga etéreamente. Durás en gris menos que una palabra húmeda en el aire. Respiro eso. Te respiro.

2 comentarios:

Alexis Coald dijo...

Incienso son tus versos, el pajarito, la mañana, el fuego son atraidos por el niño que hay en ti poeta, preciosos versos

Te abrazo y leo más

Anónimo dijo...

recojo los restos de un sueño roto, me construyo un mundo posible...yo sé que vos también. feliz tiempo